Transexualidad, ¿Un trastorno de identidad sexual?

Por: Isabel Gonzalez Tellez

Al nacer, los seres humanos tenemos una identidad de género, masculina o femenina, en la que no intervienen factores externos; comúnmente esta identidad coincide con el sexo biológico con el que nacemos, y con los años va desarrollándose y manifestándose en aspectos que van desde los juegos infantiles, la elección de nuestra ropa y nuestra orientación sexual. Sin embargo, las personas somos diferentes y hay quienes no se identifican ni sienten como propio el sexo biológico con el que nacieron, por lo que pueden sentirse inconformes con sus genitales, anatomía sexual y con el rol social que implícitamente conlleva.

A esta condición se le conoce como disforia de género, trastorno de la identidad sexual o transexualidad, cuando la identidad de género se contradice con el sexo biológico; alrededor del mundo podemos ver este “trastorno”, en todas las culturas, etnias, nacionales, condiciones socioeconómicas e incluso en la historia de la humanidad, ya que no es algo nuevo. Muchas de las personas con disforia de género sienten atracción hacia el otro sexo, lo que significa que no todos los transexuales son homosexuales.

Una característica de los transexuales es que sufren al ser obligados a vestir, actuar y desarrollarse en el rol social que corresponde a su género; algunos adoptan el comportamiento, la ropa o los roles del sexo opuesto, mientras que otros buscan tratamientos hormonales, médicos o quirúrgicos para sentirse a gusto consigo mismos.

Recomendamos leer: ¿Por qué es tan difícil hablar de sexo con mis hijos?

Tanto hombres como mujeres pueden presentar estos casos, la transexualidad masculina se refiere a una persona que nace con el sexo biológico y atributos de mujer, pero se siente hombre; mientras que la transexualidad femenina se refiere a una persona con sexo biológico y atributos masculinos pero que se siente mujer.

transexualidad

A pesar de conocerse factores influyentes como el modo de crianza, las hormonas, los genes o cuestiones sociales, aún no se conocen a ciencia cierta las causas de la disforia de género; ya que las cuestiones neurológicas parecen ser determinantes, es importante contar con la ayuda de un profesional para tratar de paliar el conflicto constante en contra de la identidad de género propia, conflicto que puede provocar severos daños, que pueden ser autoinflingidos.

Como sociedad hemos visto mayos apertura y aceptación hacia la diversidad sexual, por lo que se ha dejado de considerar a la homosexualidad como una enfermedad; al igual que la disforia sexual son condiciones que nos hacen diferentes como humanos y que han dejado de considerarse como trastornos psicológicos o psiquiátricos, ya que los medicamentos no han surtido efecto para terminar con los síntomas de desagrado corporal. Se recomienda a estas personas que vivan como los miembros del sexo al que pertenecen psicológicamente, aunque el camino a recorrer es duro ya que muchos suelen sufrir del rechazo social, desde la familia hasta el trabajo.
La transexualidad no es una desviación ni una elección propia, es una situación que puede tornarse triste y desagradable, especialmente si no les brindamos nuestro apoyo y comprensión.

Deja un comentario

*