¿Qué es la educación sexual integral?

En México, los programas de educación sexual que se llevan a cabo en las escuelas se centran en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los embarazos no deseados, y si bien es información que ayuda a reducir ambas situaciones, los expertos en sexualidad humana consideran que es necesario tomar en cuenta otros aspectos de gran importancia.

La sexualidad es un tema que comienza desde la infancia, cuando los pequeños descubren su propio cuerpo y el de los demás, experimentando las sensaciones y haciéndose cientos de preguntas. Por ello, es importante comenzar a educarlos en estas cuestiones desde muy temprana edad tanto en las aulas como en casa.

La educación sexual integral abarca todos los aspectos del cuerpo humano, las diferencias entre géneros, cómo funcionan los órganos reproductores, el uso de anticonceptivos y demás temas que se tratan en las clases de biología, pero también es importante hablar sobre placer, respeto, tolerancia y prevención de conductas de riesgo con el fin de mejorar las habilidades sociales y sexuales de los jóvenes.

Cada etapa escolar debe tener contenidos adecuados a la edad de los niños y niñas para que comprendan los temas, así como contener valores que les ayuden a conocer cómo relacionarse de forma afectiva, lejos de la violencia y el abuso, lo que les ayudará a prevenir conductas no deseadas, pero también a tener herramientas en caso de ser víctimas de tocamientos no deseados para que sepan cómo actuar.

De acuerdo con los expertos, la educación sexual para niños de tres a cinco años debe enfocarse en enseñarles las partes de su cuerpo, nombrarlas correctamente y que sepan que nadie tiene que tocarlos si no quieren, ya que de este modo se les ayuda a prevenir el abuso sexual y a que sepan cómo decir “No” si alguien quiere besarles o tocarles contra su voluntad.

Por otro lado, el uso de internet ha abierto las posibilidades de acceder a contenido para adultos a niños y niñas menores de 12 años, quienes no saben que lo que miran es ficción, actos no afectivos, que pueden llegar a ser violentos y degradantes, por lo que toman modelos que pueden ser extremadamente machistas y “cosifican” a las personas como objetos de placer.

La educación sexual integral se basa en la libertad de expresión y la apertura ante las dudas que puedan tener los jóvenes, puesto que “el conocimiento es poder” y resolver las dudas ayuda a eliminar el tabú de hablar sobre sexo y placer.

La tolerancia y el respeto por la diversidad también es importante, enseñar a los jóvenes que la orientación sexual es individual y que cada persona es libre elegir a su pareja les permite tener un comportamiento más flexible y positivo hacia los demás.

La educación sexual integral es clave para formar jóvenes capaces de tomar decisiones de forma más responsable, a tener un mejor control sobre su cuerpo y relaciones afectuosas reduciendo la violencia de género y sus manifestaciones. En resumen, ayuda a formar adultos más felices.

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