¿Puede la pornografía educar a los adolescentes? Parte I

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Recientemente se estrenó en cines la película 50 sombras de Grey, un relato erótico con tintes sadomasoquistas que volvió locas a las mujeres alrededor del mundo, pues no es tan común que en las sociedades se hable de manera tan abierta del sexo y no solamente el sexo, sino una alternativa tan tabú como lo es el sadomasoquismo. Irónicamente muchas de las personas que fueron a ver la película confesaron haber aprendido más acerca del “bondage” e incluso haberlo conocido con la polémica cinta, lo que nos ha dejado muchas preguntas sobre la apertura sexual.

Si bien esta película no es considerada como pornografía, muchos se llevaron la mano a la boca sorprendidos por las escenas tan explícitas de una manera alternativa al sexo “ordinario” que ofrecen a los espectadores, pero ¿Es en realidad tan sorprendente el sexo?

En las salas de cine se prohíbe la entrada de adolescentes y niños a películas que tienen escenas de sexo o cuerpos humanos desnudos haciendo del sexo un tema aún más tabú de lo que ya se considera en la sociedad actual, así en los diferentes aspectos de la vida se les aleja a los adolescentes del sexo, castigando los impulsos naturales que se desarrollan en todo humano de conocer el sexo y todo lo que el mismo implica.

Probablemente el 90 por ciento de los adolescentes buscan a escondidas de los adultos una manera de acercarse al sexo: verlo, comentarlo, memorizarlo y esperarlo con ansias hasta que llegue “la edad adecuada” para practicarlo, pero con todas las omisiones y secretos en torno a él, ¿Cómo saber cuál es la edad adecuada?

La curiosidad y los padres

Los padres sienten incomodidad desde el momento en que un pequeño niño de menos de 5 años pregunta de dónde vienen los bebés hasta el momento en que finalmente algún osado pregunta por qué los niños sí tienen pene y las niñas no (siempre apuntando a una especie de falta que aterroriza a los barones), los padres, supuestamente diestros y preparados para educar a los niños hasta en el terreno más borrascoso, se ponen nerviosos en el mejor de los casos, en el peor, el curioso preguntón recibe un fuerte regaño y una advertencia de no volver a tocar estos temas.

Entonces, si somos tan recatados al momento de hablarles a nuestros hijos con la verdad sobre el sexo, ¿Por qué nos alarma que busquen información en otros lados? Y cuando la encuentran, ¿De qué calidad es?

En nuestra próxima entrega platicaremos un poco acerca de qué aprenden los niños y qué aprenden las niñas con la pornografía. Mientras, los invitamos a leer Hablar o no de sexualidad con los niños.

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