Prevenir el abuso sexual infantil está en nuestras manos

Alrededor del mundo existe una práctica que parece nunca terminar: el abuso sexual a los niños; la Organización Mundial de la Salud indica que 1 de cada 5 niños son víctimas de violencia sexual, que afecta a niños de todas las edades, razas, clases y religiones. Hace algunos meses, las redes sociales se llenaron de historias que convirtieron en trending topic al hashtag #MiPrimerAcoso, con el que se pretendía crear consciencia sobre el abuso infantil, ya que hombres y mujeres compartieron sus experiencias.

Al leer muchas historias, podemos darnos cuenta de que los conocidos, del entorno cercano y de confianza como tíos, hermanos, abuelos, primos, profesores, amigos, vecinos e incluso los propios padres son los principales perpetradores del abuso hacia los menores de edad.

Si bien el tema del abuso es difícil de abordar con nuestros hijos cuando son pequeños, principalmente por el temor a sexualizarlos o hacerlos desconfiados, es muy importante informarles que el peligro se encuentra muy cerca y que ellos mismos pueden frenar el abuso al contarle a sus padres o a personas de confianza la situación por la que pasaron.

El abuso puede cometerse a cualquier edad, por lo que, desde pequeños debemos enseñarle a nuestros hijos dónde sí y dónde no deben permitir que sean tocados, de lo contrario no lo verán como un acto abusivo, siendo sometidos por periodos prolongados a este tipo de violencia, que si bien no deja heridas físicas, causa un daño muy grave a la autoestima de nuestros hijos.

Los abusadores suelen aprovecharse de la confianza que generan tanto en los padres de los niños como en ellos, así como de su inocencia e ignorancia frente al tema sexual; muchos de ellos inventan “juegos” para erotizar a los pequeños, tocándolos poco a poco pero de forma inadecuada; no es necesario alcanzar la penetración sexual para considerarlo como abuso, basta con tocar de forma que incomode al niño(a) y atente contra su inocencia.

Una forma de que los niños más pequeños comprendan e interioricen el tema del abuso sexual es mediante cuentos infantiles, que tocan el tema a través de un lenguaje sencillo, acompañado por ilustraciones que les ayudan a comprender; algunos de estos cuentos son:

  • Kiko y la mano, que explica a los niños dónde no deben ser tocados, cómo reaccionar y a quién dirigirse para pedir ayuda.
  • Ojos verdes, que narra la historia de un pequeño que es tocado por su vecino, quien también es su entrenador; la lección se enfoca en no mantener secretos hacia los papás.
  • Estela grita muy fuerte, que brinda herramientas a los niños para hacerse respetar, previniendo el maltrato físico y el adulto y a decir “¡NO!”.
  • Cata y Benja, una recopilación de 3 libros para todas las edades, a través de ella se enseñan los límites de las demostraciones de cariño, qué es el abuso sexual, por qué es malo, que no deben existir los secretos con adultos, a hablar con los padres sobre lo que les molesta y cómo evitar exponerse al abuso a través de Internet con desconocidos.

¿Y si mi hijo fue víctima del abuso?

Si nuestro hijo nos cuenta que ha sufrido de acoso por parte de un adulto o de otro menor de edad, primero debemos mantener la calma y creer en lo que nos diga y agradecerle por la confianza, además de hacerle ver que lo sucedido no fue su culpa en lo absoluto. Posteriormente debemos llevarlo con un médico de confianza para asegurarnos de que no haya sido lastimado físicamente; aunque no haya sufrido lesiones, es importante denunciar al abusador para que nunca pueda volver a acercarse a nuestro pequeño y tampoco causar daño a otros.

Superar un abuso sexual es posible si damos todo nuestro amor y confianza al pequeño, la terapia psicológica es de gran ayuda tanto para las víctimas como sus familiares, ya que nos brinda las herramientas necesarias para desahogarnos y brindarle todo el apoyo que necesita para superar el dolor y prevenir que una situación similar vuelva a presentarse.

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