La tercera edad, la sexualidad y sus particularidades

Si bien es cierto que el paso de los años provoca una reducción de la actividad sexual, por lo general la mayoría de las personas elige seguir manteniendo relaciones hasta pasados los 70, existiendo investigaciones que así lo demuestran.

Teniendo en cuenta este tipo de situaciones, lo que se ha notado son diferencias respecto a los géneros, por ejemplo: en la tercera edad, las mujeres aparecen menos activas sexualmente que los hombres. Esto comúnmente, aunque no necesariamente de forma acertada, se asocia con la menopausia.

La menopausia es el período en que las mujeres dejan de menstruar, por lo general entre los 40 y 50 años. Esta etapa no tiene siempre relación directa con la práctica de la sexualidad por parte de las mujeres. Una de sus consecuencias es la falta de lubricación genital durante las relaciones, lo cual no tiene relación directa con el deseo pero sí puede condicionar el comportamiento.

Otro de los factores que puede llegar a afectar las prácticas sexuales de los adultos mayores es la obesidad. La primera consecuencia de esta enfermedad es la dificultad que supone para la práctica del acto sexual, más allá de las particularidades de cada caso y cada pareja en concreto.

La sexualidad en la tercera edad también puede verse afectada por enfermedades crónicas de alguno de los integrantes de la pareja. En estos casos es fundamental la conciencia de quienes las padezcan, la contención y el entendimiento de la otra parte. Las enfermedades crónicas pueden hacer que las personas se sientan cansadas o deprimidas gran parte del tiempo.

Por último, una recomendación: el tiempo no pasa en vano, es cierto. Pero quien diga que la práctica del sexo es asunto solamente de jóvenes y adultos está menospreciando su propio futuro. La experiencia puede ser un premio invaluable.

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