¿La sexualidad se acaba con la edad?

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Tema tabú casi por cultura, la sexualidad siempre ha sido blanco de malentendidos, editadas, mutiladas y prohibiciones; siempre hay algo de misterioso en la sexualidad, algo que nadie se atreve a platicar, preguntar ni confesar. Algunos secretos a voces sobre la sexualidad se develan en pláticas entre amigos, confesiones anónimas de revista o sitios pornográficos, pero de bien a bien, muchos siguen pensando que la sexualidad empieza en la adolescencia, otros tantos piensan que se nace con ella, otros piensan que tal como producto empaquetado, la sexualidad tiene fecha de caducidad.

Parte de la sexualidad son las caricias y los besos que se dan entre dos, pero eso es solamente una parte de ella; la sexualidad es algo tan versátil que tiene diferentes maneras de manifestarse a lo largo de la vida y si bien a veces no encuentra la ruta sexual para salir a flote, busca una actividad, un pasatiempo o una obligación auto impuesta que nos liberará de ese impulso, esa pequeña fuente de energía aparentemente inagotable.

Cuando bebé, los movimientos autoeróticos que a veces acompañan a la alimentación, a veces al momento de dormir, cuando niños la curiosidad por la diferencia entre los sexos, cuando adolescentes todo el revoltijo de emociones, percepciones y pensamientos que no sabemos con qué nombre bautizar, cuando jóvenes el para muchos ansiado acto “culminante” de la sexualidad, cuando adultos la búsqueda de un compañero que tal vez se ajuste a lo sexual, tal vez no y cuando anciano… ¿Qué pasa cuando anciano?, ¿Es este el verdadero orden sexual por el que pasamos todos los humanos?, ¿Si no me pasó así, soy asexual o tal vez un pervertido? Cientos de miles de dudas se reducen a que cada persona camina por rutas diferentes, cada quien tiene primeros, segundos y terceros contactos con la sexualidad, todos tan distintos que tratar de decidir lo normal sería tal vez más perverso que el más obscuro de los fetiches.

Para preguntar si la sexualidad se acaba tendríamos que definir antes si en algún momento se inaugura o si es real que todo tiene el impulso de Eros y trae esa “probadita” sexual de la que tanto se habla en psicología, la realidad es que en algún momento hacemos consciente ese impulso como algo sexual corpóreo; el momento en que descubrimos que tenemos esa manera personal y privada de proporcionarnos pequeños momentos de placer, ese momento en que somos conscientes de que podemos sentirlo, hacerlo y disfrutarlo, es cuando se considera inaugurada y por lo que tantas personas no quieren ni pensar que exista un hito de sexualidad en un bebé o un niño, pues se llega a ver como algo malo.

La sexualidad en la tercera edad sigue existiendo; la excitación, la conciencia del placer y las ganas de sentirlo siguen ahí, sin embargo para muchos la sexualidad anciana es casi tan aberrante como la infantil y se le silencia. Los ancianos pueden tener relaciones sexuales, es cierto que puede necesitarse asistencia farmacológica o tecnológica, pero por ser algo inherente al ser humano, no hay una parte del cuerpo que deje de “segregar” sexualidad.

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