La educación sexual en América Latina

La sexualidad, como parte esencial del ser humano, es un tema que debería ser tan natural como lo son todos los demás temas constitutivos de nuestra especie. El problema aparece casi siempre en el modo de tratarlo, conociendo el tema del sexo como un histórico tabú, y el consciente manejo de la ignorancia de la gente común.

En América Latina, como en muchas otras partes del mundo, la sexualidad aún sigue siendo un tema cercado por silencios incómodos. De alguna manera esta situación viene cambiando en forma paralela con el advenimiento de las nuevas generaciones, pero aún falta mucho por hacer.

En referencia a solucionar el “problema” cultural que aqueja a la sexualidad en América Latina parce haberse dado el primer paso. Existe un acuerdo explícito sobre el convencimiento de que una efectiva educación sexual es el camino para proporcionar las herramientas necesarias para el gozo de una sexualidad plena.

En realidad existen unas cuantas disposiciones vigentes en América Latina con respecto a la sexualidad, tanto en lo que se hace desde la educación como a aspectos diarios del asunto.

Pero más allá de lo dicho en el párrafo precedente, parece ser que la sintonía continental no escapa a la teoría, es decir: el interés en el tema aún no ha llevado a ensayar, y ni siquiera a plantear políticas educativas comunes; más allá de casos distantes con mayor o menor suceso.

Las consecuencias de la ignorancia que reina el tema de la sexualidad en América Latina, más allá de sus efectos prácticos, preparan el camino para prácticas tan horrendas como delictivas: la transmisión de enfermedades venéreas y  el abuso de menores, como ejemplos.

Queda realmente mucho por hacer con respecto a la sexualidad en América Latina. El deber moral de aprender nos compete a todos.

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