¿Puede la pornografía educar a los adolescentes? Parte II

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

El mes pasado platicábamos sobre las ventajas y desventajas de que nuestros adolescentes tengan acceso a las formas del sexo a través de las pantallas de una computadora o dispositivos móviles, las falsas morales que penalizan el aborto pero impiden la educación sexual consciente, hoy les ofrecemos la segunda entrega del documento.

Desde siempre exigimos de nuestros adolescentes y jóvenes plena responsabilidad sobre su vida sexual, pero a la vez les imponemos un silencio sepulcral en torno a los temas que tienen que ver con su sexualidad floreciente, la libido los llama y a pesar de que es un tema cien por ciento natural e inherente al ser humano, ellos sienten el complejo de culpa que desde pequeños les inculcan.

Las clases de sexo en las escuelas son por demás escuetas, rápidas como si la moral apremiara y vagas, los profesores generalmente no dan espacio a dudas y se toman la libertad de hacer juicios de valor sobre el sexo: la pornografía no. En la pornografía el joven tiene al alcance de su mano todo y más: el acto sexual se le presenta tan explícito y natural como si fuese cualquier otro deporte que dos adultos practican libremente, sin remordimientos, sin pena.

adolescentes viendo pornografia

Evidentemente es para ellos como beber del oasis del conocimiento en medio del desierto del mutismo, los adolescentes (barones) aprenden de la pornografía en dónde está la vagina de la mujer, cómo se usan sus propios genitales y principalmente cómo deben lucir y hacer sentir a la pareja. Pero ¿lo aprenden bien? ¿es lo que absorben de la pornografía estereotipos puros y duros? Muchas veces los niños se van con la idea de que todos los penes deben ser similares, todas las mujeres deben lucir y actuar de la misma manera, de otra forma está mal hecho.

La diferencia de los sexos

¿Qué aprenden las niñas de la pornografía? Que una mujer debe estar todo el tiempo lista para una embestida, que al roce del cuerpo masculino ella debe derretirse de placer con gritos, gemidos y en ocasiones hasta llantos, haciendo del acto sexual más que algo íntimo, una puesta en escena en la que pareciera que incluso hay un libreto de movimientos y expresiones que se deben seguir.

Pudiera parecer que la pornografía no aporta más que vicios y malos entendidos, pero tristemente la realidad es que ellos aprenden más de sexo en cuanto a lo biológico cuando ven pornografía que en las lecciones de la escuela. Usted, estimado lector, ¿recuerda sus clases de anatomía o de educación sexual? Yo ni siquiera tuve educación sexual en la escuela, a mi generación nunca se le habló de deseo, de amor, de hacer el amor más allá de tener sexo y sus funciones reproductivas.

La pornografía cuando utilizada con fines eróticos con la pareja, con fines recreativos o de distracción para adultos no tiene por qué estar mal, sin embargo cuando se le utiliza de principal fuente de conocimiento deja bastos huecos.

ver pornografia en pareja

Platique con sus hijos, escúchelos con paciencia.

Si se perdió el artículo anterior se lo compartimos aquí: ¿Puede la pornografia educar a los adolescentes? Parte I

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