Hablar o no de sexualidad con los niños

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

En muchos lugares podremos escuchar decir a las personas que hablarles a los niños sobre la sexualidad es algo malo y depravado, que es algo que no se debe decir y que ya vendrá con el tiempo. La creencia que produce este tipo de sentencias es que los niños no quieren ni deben ser introducidos a los temas de sexualidad sino hasta la adolescencia, cuando desde edades muy tempranas, la curiosidad sobre su propia sexualidad y la de otros, despierta en el niño con todas sus fuerzas.

Desde el mismo momento del nacimiento, el ser humano es un ser sexuado y sexualizado, pues en cualquier sociedad el género y todo lo que éste implica juega un papel muy importante en la vida del niño. Ellos tienen la capacidad de comprender más allá de las cosas que les decimos; con nuestras actitudes con nosotros mismos y hacia los demás ellos empiezan a aprender un poco de lo que significa la sexualidad y más tarde, con la aparición del lenguaje y el paso de los años, ellos tienen la capacidad de externar todas las dudas que les llegan a la mente, es aquí cuando la sagacidad de las mismas nos pueden dejar helados.

Muchos padres prefieren dejar el tema de la sexualidad a las maestras y resolver ellos las dudas más básicas y menos angustiantes, sin embargo una educación de calidad y confianza empieza con la primera pregunta del niño, es por esto que el saber responder la pregunta sin titubear ayudará a que se sientan más confiados de acudir ante cualquier duda que tengan y más importante aún: a no percibir su sexualidad como algo malo que deben callar.

Desde muy pequeños empezarán a tener dudas sobre las diferencias anatómicas entre los sexos, entre el funcionamiento de los diferentes aparatos reproductivos, en este momento puede parecer algo rudo y fuera de lugar llamar a las cosas por su nombre, pero así como le enseñamos que al ojo se le dice ojo y a la boca se le dice boca, es importante que sepa que existen los penes y las vaginas y que a nadie le falta o a alguien le sobra, solamente dejarles saber que la diferencia es vital y no tiene nada de malo tener vulva o tener pene.

Conforme los niños van creciendo y van aprendiendo nuevos términos, conociendo a más niños, las preguntas se vuelven más complejas y es fundamental no tenerles miedo, no regañarlos por preguntar ciertas cosas ni hacerlos sentir culpables por sentir ciertas dudas, es muy importante que nuestros hijos vean en nosotros alguien en quien pueden confiar.

En muchas ocasiones las preguntas infantiles comienzan al haber visto o escuchado contenido explícito en la televisión, en el siguiente video la Psicóloga especialista en niños, Mónica Poblador, nos habla sobre el tema de las escenas sexuales en televisión, como actuar cuando nuestros hijos las ven.

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