Hablando de sexo a los hijos: entre más pronto mejor

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Tener hijos representa una buena cantidad de retos personales que con el paso de los años uno tiene que aprender a ir superando exitosamente, pues de nuestra habilidad para salir bien librados de situaciones negativas, marcará la manera en la que nuestros hijos se manejen en la vida diaria. Al tener un hijo tenemos también la oportunidad de repensarnos, de hacer un buen análisis sobre nosotros mismos y enfrentar nuestros miedos e incomodidades, como lo es para muchos hablar de sexo con los hijos.

La curiosidad por el sexo empieza en los niños a edades muy tempranas; ellos cuestionan lo que ven entre sus padres y lo que sienten en sus propios cuerpos de la manera inocente y llena de curiosidad que solamente los niños tienen. Es tal su interés y vivacidad que resulta difícil llenarlos de metáforas amistosas o mentirles para no tener que “exponer” la verdad del sexo, pero muchos expertos de la salud mental aconsejan que dichos temas sean tratados de la manera más abierta y educativa posible para que los niños crezcan con confianza y conocimiento de sus propios cuerpos.

La edad correcta

La psicóloga Annie de Acevedo que lleva más de 30 años trabajando con niños y su sexualidad asegura que desde que son muy pequeños y empiezan a tener comprensión de su propio cuerpo, hay que hablarse de sus partes y su cuidado para que no se vean en la necesidad de recurrir a personas externas por la pena de tocar un tema “tabú” con sus papás. Hablarles respetuosamente, sin bromas de la anatomía es la mejor arma que les podemos dar en contra del abuso, pues ellos mismos sabrán en qué momento alguien quiere hacerles daño.

A los 5 años, según ciertas teorías psicológicas, la conciencia de los niños “aflora”; los primeros recuerdos empiezan a forjarse, las asociaciones se hacen de manera más consciente y por lo tanto empiezan a tener más curiosidad que hacen expresa en comentarios y acciones a las que debemos prestar mucha atención para dar seguimiento a alguna que podría estar hablando de una vivencia difícil o traumática con su cuerpo.

Entre los 5 años y la pubertad se debe hablar claramente a los niños sobre las posibilidades de su sexualidad, responder a todas sus dudas sin regaños y sin prejuicios les ayuda a ellos a sentir más confianza no solamente hacia nosotros, sino hacia ellos mismos y a nosotros como padres nos ayuda a generar un lazo mucho más amplio con ellos.

La información es poder y no hay mejor regalo para darles a nuestros hijos que el poder de conocerse y protegerse.

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