El sexo y la juventud: los eternos desconocidos

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Por más acceso a la información que tengamos todo el tiempo de todas las maneras posibles, hay muchos temas para los que la explicación nunca va a estar al alcance de un clic o detrás de las portadas de un libro, estos temas son los que nos regresan a nuestro lugar de seres humanos, curiosos y siempre indefensos ante lo desconocido.

La belleza que carga la juventud consigo es la constante duda acerca de todo, esa necesidad de experimentar, conocer, desarmar, probar, vivenciar… es éso lo que llaman vitalidad de la juventud: nada se da por sentado, nada tiene un solo significado. Uno de los temas que más pone los pelos de punta a los padres es cuando sus hijos quieren hablar sobre sexualidad, es entonces cuando se retraen, la sexualidad sigue siendo tan tabú que hasta a los padres nos da miedo manejarla sin tapujos.

En diferentes escuelas alrededor del mundo se ha intentado tirar las barreras prejuiciosas que se tienen sobre la sexualidad, ideas que llevan a los adolescentes a pasar por situaciones como embarazos no deseados, contagios sexuales e incluso violaciones, pues con sobrenombres y simbolismos se tratan de responder las preguntas directas de la juventud curiosa: ¿en dónde está el punto G?, ¿qué es el clítoris?, ¿cómo se si soy gay?, ¿si nos acostamos juntos se va a enamorar de mi? Son algunas de las preguntas más frecuentes en las escuelas de educación secundaria y bachillerato.

Algunas de las técnicas que se aplican en estas instituciones que tratan de orientar a los jóvenes son las terapias grupales en donde el dirigente del grupo abre con preguntas francas sobre los temas que más les inquietan, se ha comprobado que el hecho de que el dirigente del grupo abra con las preguntas, relaja a los alumnos y los ayuda a pensar en las preguntas reales que tienen sobre la sexualidad como temática, no solamente como el acto de penetración.

Aunque suene increíble, muchos jóvenes en realidad no sabe ni siquiera cómo se utiliza un condón, lo que los pone en riesgo ya que prefieren hacerlo sin protección que pasar por la vergüenza de preguntar. Las preguntas anónimas son aún más efectivas, pues escribiendo la pregunta en una hoja de papel sin nombre se sienten más liberados para hacer las preguntas que en realidad tienen y que muchas veces son cosas personales que no se atreven a preguntarle a nadie.

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