Andando nuevos caminos: las minorías sexuales y su lucha

Más que nunca hoy el mundo está abierto, o al menos preparado, para el advenimiento explícito de las minorías sexuales. A la larga lucha por sus derechos corresponde una actual semilla germinada de tolerancia.

Bien es cierto que todavía queda mucho trecho por recorrer y que aún existen ciertos prejuicios más o menos fuertes en las culturas y en las sociedades; pero también la realidad muestra que a medida que las nuevas generaciones ganan espacios en el mundo, una nueva impronta de alguna manera flexible va ganando lugares en los distintos sectores sociales.

En cuanto a la lucha misma de las personas pertenecientes a minorías sexuales comienza ya en su ámbito más cercano. La familia representa su primer apoyo o su primer gran desafío. Esta es una situación que no escapa a lo mencionado en el párrafo anterior y es por eso que lentamente se van generando bases sólidas para una futura sociedad mucho más tolerante e inclusiva.

Por otro lado, la diversidad sexual se trata de un tema tan antiguo como la civilización misma, y esa es una realidad que no ofrece demasiada duda. La lucha de las minorías sexuales de nuestros tiempos, entonces, es por salir del anonimato, por ganarse su espacio, por demostrar y defender su identidad.

La lucha por los derechos de las minorías sexuales lentamente va rindiendo sus frutos. Teniendo en cuenta las diferencias a veces abismales entre culturas y costumbres, no se puede negar que hoy en día la diferencia en cuanto a la sexualidad ha venido ganando espacios en el ámbito público; el ejemplo más claro se ve en los medios de comunicación.

Transexuales, gays, bisexuales y lesbianas… seres humanos, personas, hombres, mujeres… El mundo tiene lugar para todos; tolerancia y respeto, convivencia, aceptación.

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