Los derechos sexuales y un mundo para todos

Los derechos sexuales se basan en la autodeterminación respecto al ejercicio de la sexualidad sana y placentera practicada tanto en los aspectos físicos, emocionales y espirituales, pero no ligados obligatoriamente a la procreación.

La existencia de minorías sexuales en el mundo actual es cada vez menos considerada como un tema tabú (condenado históricamente por grandes sectores sociales, aunque con diferencias, por las diferentes sociedades); su larga lucha ha venido logrando cambiar tradicionales estructuras culturales.

Un antiguo escenario mundial de intolerancia social y política ha comenzado a desaparecer en ritmo opuesto y perfectamente proporcional al advenimiento de nuevas generaciones engendradas en su propia rigidez.

Hoy en día, grupos organizados defienden los derechos de las personas que realmente se sienten fuera de las orientaciones y hasta características bilógicas tradicionales. Y es en esta realidad en la que se sustenta el derecho de todo individuo a defender y gozar de su naturaleza.

Hay una realidad diferente en el mundo de hoy en el tema de los derechos sexuales. Los medios de comunicación, que muchas veces son formadores de opiniones y pensamientos, han abierto sus puertas a la diversidad sexual. Seguramente sea esta una razón de peso por la cual hoy en día se respeta más el derecho a la diferencia sexual.

Asumiendo entonces que los derechos sexuales en la actualidad gozan del mayor respeto a lo largo de la historia, más allá de que aun falte un buen trecho para alcanzar la igualdad y tolerancia total, es importante también tener conciencia de las responsabilidades que ello implica.

El hecho de que las sociedades y culturas tradicionales o tradicionalistas acepten e integren a las minorías debe significar un mutuo acuerdo implícito de convivencia; esta es una responsabilidad fundamental en pro de una humanidad en paz.

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